¿Qué es el albinismo? Lluís Montoliu y Ana Yturralde (ALBA, 2018)


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Fotografía de © Ana Yturralde (anayturralde.com)

¿Puede una persona con albinismo tomar el sol? 

Por supuesto, las personas con albinismo pueden y deben pasar tiempo al aire libre y tomar el sol, con precaución y cautela, si se protegen adecuadamente con cremas protectoras solares y se toman unas mínimas precauciones: evitando las horas de máxima radiación solar, alrededor del mediodía, cuando el sol está en su apogeo (de 11 a 15 horas), y evitando estar expuestos a la radiación solar (incluso con protección) por periodos largos de tiempo (>1 hora), ya que su condición no debería impedir que lleven una vida activa normal en la medida de lo posible.

Igualmente, hay que ser especialmente cuidadoso los días nublados, en los que no vemos la luz del sol, pero sí nos llegan, con igual intensidad, las radiaciones solares. Muchas de las quemaduras inesperadas se producen en días aparentemente poco soleados en los que se relaja inadvertidamente la protección y se producen las molestas y dolorosas quemaduras. Las quemaduras pueden tardar en aparecer de 2 a 4 horas tras la exposición al sol, y progresar en su desarrollo durante las siguientes 24 horas, con la aparición de ampollas.

Por ello, hay que evitar juicios o criterios basados en la observación inmediata de la piel. Aunque la piel parezca sana y saludable puede estar desarrollando una quemadura que tardará algunas horas en manifestarse.

Las personas con albinismo deberán protegerse rigurosamente del sol (con ropas, sombreros y cremas) y por lo tanto corren el riesgo de no poder fabricar toda la vitamina D que necesitan diariamente. La vitamina D que necesita nuestro cuerpo se genera en nuestra piel a partir de la conversión de moléculas precursoras gracias a la radiación solar. Alternativamente la vitamina D se obtiene también de la dieta, a partir de alimentos ricos en vitamina D (pescado azul, huevos, leche) o mediante suplementos vitamínicos.

Debido a la recomendación de exponerse lo menos posible a la radiación solar sin protección las personas con albinismo pueden desarrollar déficits de vitamina D que son fácilmente solucionables mediante la toma de gotas, ampollas o cápsulas, siempre tras consultar con el médico. La administración de vitamina D en gotas es frecuente en niños de corta edad (<6 meses), siguiendo el consejo del médico, pues los bebés no deben exponerse nunca al sol, sean niños con albinismo o no. En niños con factores adicionales de riesgo, como los niños con albinismo, quienes a lo largo de su vida se protegerán de forma estricta del sol, se puede mantener la suplementación de vitamina D durante años.

Fotografía de © Ana Yturralde (anayturralde.com)

Existen otros factores a tener muy en cuenta para protegerse adecuadamente de la radiación solar. A mayor altitud mayor intensidad de radiación. La radiación solar siempre es mayor en lo alto de una montaña, comparado con estar al nivel del mar. Es igualmente superior en superficies reflectantes (nieve, arena de playa, agua) que en superficies absorbentes (asfalto, hierba), y, en particular, el ángulo de incidencia de los rayos solares también determina su peligrosidad. En el ecuador, los rayos solares prácticamente inciden de forma ortogonal, directa, sobre la superficie de la tierra. En esas latitudes se deben extremar las medidas de precaución. En latitudes mayores, a medida que nos acercamos a los polos de la Tierra, los rayos solares inciden de forma más oblicua por lo que disminuye (aunque no desaparece) su peligrosidad. El ángulo de incidencia de los rayos solares sobre la superficie de la tierra no sólo varía con la latitud sino también con las estaciones. Esto explica por qué el sol en verano “calienta” y “quema” más que en invierno. En verano hay que extremar la protección frente a la radiación solar.

En cuanto a la posibilidad de exponerse al sol, la única excepción que los especialistas dermatólogos mencionan en relación a las personas con albinismo son los niños con albinismo menores de 6 meses. Estos no deberían exponerse nunca al sol directo, ni incluso con cremas fotoprotectoras. De hecho, durante los primeros meses de vida, la piel del bebé es muy delicada, la barrera cutánea no está todavía suficientemente desarrollada y absorbe compuestos con mucha más facilidad por lo que el uso de cremas protectoras puede ser contraproducente para su salud y es abiertamente desaconsejable. Excepcionalmente, si se tiene previsto una posible exposición al sol, pueden administrarse cremas protectoras en cara y manos de bebés, pero siempre es mejor mantenerlos en la sombra, alejados de la radiación solar directa.

Finalmente, y de forma muy importante, por razones obvias, las personas con albinismo no deben hacer uso nunca, en ningún caso, de las cabinas solares de rayos UVA que existen con finalidades cosméticas, para ponerse moreno de forma artificial. Lo único que se conseguirá en la mayoría de los casos será la aparición de graves quemaduras en la piel.

 

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© Lluís Montoliu, Ana Yturralde, ALBA